Activistas antivacunas, rumores y errores de las farmacéuticas: así volvió a surgir el sarampión

El brote de sarampión que provocó un estado de emergencia en el condado de Rockland en el estado de Nueva York tuvo un origen muy remoto: un peregrinaje jasídico anual de Israel a Ucrania.

Esta situación es emblemática de una serie de brotes virulentos y, algunas veces, vinculados —en lugares tan diversos como Indonesia, Filipinas, Madagascar y Venezuela— que han perturbado a los funcionarios de salud a nivel mundial, pues revelan las deficiencias persistentes en los esfuerzos mundiales de vacunación y amenazan con opacar el que había sido un logro insigne de salud pública.


En 2001, la Organización de las Naciones Unidas le declaró la guerra al sarampión. Con ayuda del gobierno federal, la Cruz Roja estadounidense y donantes importantes como Ted Turner y Bill y Melinda Gates, la ONU dio inicio a la Iniciativa de Lucha contra el Sarampión y la Rubéola y creó la Alianza Mundial para Vacunas e Inmunización, conocida como Gavi, por su sigla en inglés.

En conjunto, invirtieron miles de millones de dólares en comprar vacunas y ayudar a los países a aplicarlas con seguridad, lo cual implicó la construcción de centros con refrigeradores de almacenamiento, el suministro de agujas limpias y la capacitación de vacunadores, además de superar otros obstáculos logísticos que son comunes en los países pobres.