jueves 13 de diciembre

Adiós a la “h”

¿Qué pasaría si la letra h desapareciera súbitamente? ¿Qué si escribiéramos “uérfano” y no “huérfano”, “cacauate” y no “cacahuate” o “umanidad” y no “humanidad”? La verdad es que nada. La h en todas esas palabras es un fantasma. Su única función es hacernos la vida imposible.

La octava letra del alfabeto español es muda, no suena. En otros idiomas, como el inglés, estas letras son llamadas silenciosas —como la e en stone—. Puede que la implicación sea la misma pero la diferencia entre muda y silenciosa es vital: el silencio es un estado temporal, la mudez es una condición permanente. Una letra que es muda, en silencio permanente, ¿sigue siendo letra?


La h solo se hace presente cuando precede una c. Pero en ese caso forma un nuevo sonido: [tsh]. La grafía de ese sonido es ch. Esta era una letra en el abecedario, pero por alguna razón, que sigo sin entender, la Real Academia Española (RAE) decidió eliminarla en 2014. (Hizo lo mismo con la ll). Desde entonces, nuestros diccionarios tienen solo 27 letras.

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