martes 21 de agosto

Adiós al anonimato: China ha apresado a un fugitivo mediante reconocimiento facial entre 60.000 personas

Ser el elegido entre una multitud de 60.000 personas puede ser algo maravilloso o escalofriante. Seguramente al señor Ao su experiencia le habrá parecido más bien la segunda. Este ciudadano chino, que era requerido en la provincia de Guangxi Zhuang como sospechoso por crímenes económicos y no había respondido a las autoridades, acudió hace dos noches al concierto masivo del cantante kongkonés en Nanchang, una población a 100 kilómetros y en otra provincia distinta de la que era requerido. Cuando Jacky Cheung empezó a cantar, los guardas fueron inmediatamente a detener al fugitivo. Las cámaras del estadio le habían grabado y reconocido en cuestión de décimas de segundo.

No es el primer arresto por IA en China: ni mucho menos. Algunos otros casos conocidos son los de la policía china a través de sus nuevas gafas de reconocimiento facial, que sólo en una única estación de tren se saldó con 33 arrestos, incluyendo el de un secuestrador y un hombre que provocó un atropello y se dio a la fuga. También, en un festival de cerveza del año pasado se detuvo a otros 25 sospechosos de entre la multitud por crímenes largamente buscados.


EE.UU. lo probó mucho antes que China: y cuando decimos mucho antes, hablamos de un mundo anterior al 11 de septiembre de 2001. En un partido de la Superbowl, y mientras 100.000 espectadores disfrutaban del juego de los Ravens contra los Giants, la policía federal probó a escanear con un software los rostros de los asistentes de forma no anunciada, como experimento para ver su viabilidad y efectividad. Resultado: la tecnología identificó a 19 personas en la multitud que tenían órdenes de arresto pendientes menores, aunque no se procedió a arrestarles. 18 años después, el programa de reconocimiento facial se ha perfeccionado hasta niveles impredecibles.

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