Adiós al billete que compraba 5 litros de nafta y hoy apenas un botón

Cada billete argentino que sale de circulación es el reflejo de un fracaso social. Ni la imagen férrea y solemne de San Martín, que intimidaba ya desde los manuales escolares, pudo evitar, en este caso, su penoso derrotero. Desde el 1 de febrero, los papeles de $5 pasarán al olvido, después de que un comunicado frío y sin alma del Banco Central anunciara, hace una semana, que dejarán de tener “poder cancelatorio”. Una forma sinuosa para definir algo que la gente ya sabía: no valen nada.

Pero no fue siempre así su vida. Es sólo la consecuencia de una inflacióngalopante, arraigada en el país por décadas y que gobierno tras gobierno prometen combatir con nulos resultados. En sus inicios, en 1998, de un verde plomizo y papel firme, se codeaba con otras monedas fuertes. No sólo su color y su numeración, por ejemplo, lo hacían parecido al billete de 5 dólares; también su cotización. En tiempos de la convertibilidad tenían el mismo valor que el papel con el rostro de Abraham Lincoln. Hoy apenas es un 63 ava parte.