miércoles 21 de noviembre

Al final parece que no éramos tan sociales

Los humanos somos adictos a los eufemismos. No siempre está mal, pero pueden dar lugar a confusiones. Debido tal vez a la naturaleza de los eufemismos, esas confusiones empiezan siendo pequeñas, casi insignificantes. Entre lo que queremos decir y lo que estamos diciendo hay solo una pequeña desviación. Pero, como dos líneas que por poco no son paralelas, los conceptos se van separando cada vez más. Hasta que un día nos damos cuenta de que estuvimos todo el tiempo basándonos en un concepto equivocado, en alguna clase de falacia o en un sofisma que se cae a pedazos. Es exactamente lo que nos ocurrió con las redes sociales.


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