Alberto Fernández entrevistado por Beatriz Sarlo: “No tengo ninguna intención de que los hechos de corrupción que hayan ocurrido dejen de juzgarse”

A Alberto Fernández lo conocí en el 2003, cuando Julio Bárbaro organizό un almuerzo en jefatura de gabinete (la oficina contigua al despacho de Nestor Kirchner) al que asistimos Tulio Halperin Donghi, la senadora Cristina y yo como invitados.

Al salir, Halperin Donghi y yo atravesamos Plaza de Mayo conversando, y yo le dije: “Este almuerzo valiό para calibrar la discreción e inteligencia del jefe de gabinete. Con ese tipo, volvería a hablar; la senadora no me pareciό lo mismo”. Halperin estuvo de acuerdo. Creo que también agradeció que esa fuera la primera vez que lo invitaban a la Casa de Gobierno. Mientras esperábamos, Halperin iba reconociendo los muebles que habían sido usados por presidentes anteriores, con la emoción de gran historiador. Hoy, estas anécdotas forman parte de un pasado que parece remoto. Murió Kirchner, que entraba y salía de ese almuerzo sin sentarse nunca a la mesa, pero que impresionaba por la inteligencia política con que, entre otras cosas, me puso en mi lugar ante un comentario que hice. A la entonces senadora Cristina no volví a verla.