martes 28 de junio de 2022
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Alberto-Máximo, el silencioso malestar que altera al peronismo

La relación entre el Presidente y el jefe del bloque de Diputados del FDT está en un mal momento. Entre la mala comunicación y el ruido frente a las propuestas que hace el diputado. El impacto en la gestión y la política de esa tensión.

– Está enojado. ¿Por qué? Nadie sabe. Ya se le va a pasar.

El comentario, oído en la más estrecha intimidad de Alberto Fernández, refiere a Máximo Kirchner. Parte de un episodio que elDiarioAR contó diez días atrás: la ausencia del jefe de los diputados del FdT en la cena «de festejo», que el Presidente ofreció en Olivos, el miércoles 17 de noviembre, post marcha a Plaza de Mayo a dirigentes e intendentes del PJ bonaerense. Según el entorno del jefe de La Cámpora, no lo invitaron o lo hicieron tarde, sobre la hora, un destrato. En Casa Rosada afirman que Fernández le avisó a Máximo a media tarde, que fue al único que convocó en persona, que el diputado le dijo que no podía.
Una remake permanente de la comunicación interna en el Frente de Todos: unos entienden una cosa, otros, otra; y sobre esa fina capa de sobreentendidos germinan enojos, malestares y confusiones. Esa saga es prolífica y tiene, como caso emblema, la charla entre los Fernández, mano a mano, el martes 14 de septiembre, 48 horas después de la derrota de las PASO, en la que Alberto y Cristina, Cristina y Alberto, se despidieron con balances distintos del encuentro. Para el Fernández fue una buena reunión, para la Fernández no lo fue. Por eso, catorce horas más tarde, Eduardo «Wado» De Pedro renunció intempestivamente al gabinete y Alberto no entendió el porqué.

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