viernes 16 de noviembre

Algunas razones para amar y odiar a Maradona (al mismo tiempo)

A propósito de su enésima aparición estelar –el Diego meme bajo un rayo de sol en el estadio de San Petesburgo, el Diego fuck you tras el gol de Rojo, el Diego desmayo y muerte fake, el Diego resucitado en audio slow motion- escuché la también enésima interpretación de sus actos y su vida. “No hay grises ni término medio, a Maradona se lo ama o se lo odia”.

Yo que no tengo una opinión formada sobre casi nada, en esta no puedo estar más en desacuerdo: una vida tan descomunal no admite lecturas binarias. A Diego Maradona se lo ama pero también se lo odia. Y se lo vuelve a amar, se le perdona todo hasta su próxima derrapada, que puede ser su baile en el cierre de campaña de Maduro o no admitir que la Claudia -su Claudia- tenga un novio nuevo.


Cuando lo atacan a Maradona yo lo defiendo. Y cuando lo aman sin concesiones yo saco alguna carta negativa. En esa contradicción vivo, hasta la próxima genialidad, o hasta que algún canal repite el gol a los ingleses con el subtitulado de Víctor Hugo. Supongo que nos pasa a todos: la piel de gallina cada vez que arranca eso del genio del fútbol mundial.

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