jueves 19 de julio

Algunos niños migrantes no reconocen a sus padres: las secuelas de la separación

Una madre esperó cuatro meses para poder volver a abrazar a su niño. Otra tuvo que aguardar tres meses antes de volver a ver a su pequeña.

Esos encuentros finalmente se produjeron el martes en Phoenix, pero las madres fueron recibidas con un llanto de temor por parte de sus hijos.


“No me reconoció”, dijo Mirce Alba López, de 31 años, sobre Ederson, su hijo de 3. “Mi alegría se volvió tristeza”.

Sucedió lo mismo con Milka Pablo, de 35, y Darly, de 3. La niña gritó e intentó liberarse del abrazo de su madre.

“Quiero a la miss, quiero a la miss“, gritó Darly, en referencia a la trabajadora social del albergue en el que vivió desde que fueron separadas por agentes federales de Estados Unidos, en la frontera sur de ese país.

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