¿Altruismo o egoísmo? Las verdaderas razones por las que la gente hace donaciones de caridad

«No es de la benevolencia del carnicero, cervecero o panadero de donde obtendremos nuestra cena, sino de su preocupación por sus propios intereses».

Cuando el economista Adam Smith estaba escribiendo eso su influyente libro «La riqueza de las naciones», en la década de 1770, trataba de explicar que aunque «el hombre está casi permanentemente necesitado de la ayuda de sus semejantes» resulta inútil esperarla a menos de que ofrezca un trato.


«Todo trato es: dame esto que deseo y obtendrás esto otro que deseas tú; así obtenemos la mayor parte de los bienes que necesitamos».

Es por eso que cuando acudimos a ese carnicero, cervecero o panadero, «no recurrimos a su humanidad, sino a su egoísmo, y jamás les hablamos de nuestras necesidades sino de sus ventajas».