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miércoles 28 de julio de 2021
Cursos de periodismo

Alumno rico, alumno pobre. La pandemia está generando una catástrofe educativa

Los días de Paula Reutercecchetto son bastante agitados. Es docente en cuatro escuelas públicas de Quilmes y tiene a su cargo 12 cursos entre cuarto, quinto y sexto año. Si bien la metáfora guerrera sobre aquellos que están en la primera línea de batalla contra el coronavirus se suele referir a los trabajadores de la salud, ella también le pone el cuerpo a la lucha contra la pandemia. Sabe que está en juego la escolarización de sus alumnos. Hace malabares para mantenerlos conectados a las materias que dicta, aún cuando los chicos casi no tienen internet, una computadora para ver el material de estudio, o un adulto que les explique el contenido de los cuadernillos que entregó el Estado.

En casi todos los casos, sus alumnos son de familias humildes. Cada vez que prepara una actividad, como no todos saben usar la misma plataforma y también varía la capacidad para descargar archivos que tiene cada alumno, la difunde por Whatsapp, Facebook, Google Classroom o envía capturas de pantalla por mail. También explica el contenido por Zoom, pero de una clase de 30 alumnos, por lo general, solo se conectan siete. Algunos jamás responden los mails, tampoco los mensajes y no entregan las tareas. Para muchos, permanecer en sus casas para protegerse del COVID-19, también significa aislarse del sistema educativo. De a poco, se van quedando al margen de un camino que difícilmente puedan retomar.

«Más que nunca, quedó en evidencia la brecha digital. Solemos mandar clases grabadas o videos de interés, pero los que no tienen datos no pueden hacer estas actividades, entonces pasó a ser algo complementario. Los chicos se frustran. También sucede que algunas familias tampoco quieren usar los cuadernillos del Gobierno porque los mismos padres dicen que no están capacitados para ayudarlos», se lamenta Reutercecchetto.

lanacion.com.ar  (www.lanacion.com.ar)