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jueves 29 de julio de 2021
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Álvaro Uribe: la caída de un intocable

Hasta el martes 4 de agosto, Colombia era uno de los pocos países de la región donde los expresidentes parecían figuras intocables. Sin embargo, esta realidad dio un giro tan dramático como inesperado y llegó un momento que pocos creyeron posible: la Corte Suprema de Justicia, la más alta instancia judicial colombiana, ordenó la detención domiciliaria del expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez. Un hombre que apenas unos años atrás tenía los índices de popularidad más altos y era considerado por muchos como el mejor presidente de la República, gracias a su plan de Seguridad Democrática. La caída de Uribe, su paso de héroe nacional a villano, es un espejo de la historia reciente de Colombia.

La decisión, que sacudió al país con fuerza, llegó justo en la semana en que se cumplen dos años de gobierno de Iván Duque. El actual presidente es discípulo político de Uribe, pertenece a su partido y, apenas se anunció la detención, salió en su defensa. En una alocución dijo: “Soy y seré siempre un defensor de la honestidad, de la honorabilidad de Álvaro Uribe Vélez”. Su reacción ha sido muy criticada pues se supone que el poder Ejecutivo debe ser respetuoso de las decisiones del Judicial: la opiniones del presidente pueden ser vistas como una intervención en el proceso.

El momento político de Duque tampoco es el mejor. Su gobierno no ha logrado mayores logros y Colombia está sumida en una crisis económica y social por culpa de la pandemia de COVID-19. El manejo que el presidente le ha dado a esta situación ha sido poco efectivo. La gestión de su vicepresidenta, Marta Lucía Ramírez, es muy cuestionada y su relación con Duque es tensa.

washingtonpost.com  (www.washingtonpost.com)