lunes 28 de noviembre de 2022
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Apuesta empresaria: Massa 2023 con partitura del Fondo y garantía de CFK

No es solo el ingenioso José Luis Manzano quien lo milita desde Houston, donde opera como su abrepuertas ante la élite petrolera mundial. Tampoco es una idea que se circunscriba a los demás mecenas que el superministro supo conseguir con los años en la banca, la industria hidrocarburífera y las multinacionales. Son cada vez más los empresarios que ven en Sergio Massa al mejor ejecutor posible del ajuste macroeconómico que consideran imprescindible para frenar la inflación y salir del estancamiento de los últimos diez años. Aunque no habrá adhesiones entusiastas hasta que el ritmo inflacionario baje al menos del 5% mensual, ayudaron los elocuentes apoyos que cosechó Massa de la Casa Blanca y del FMI por el ajuste fiscal, la muñeca que exhibió para hacer tragar al resto del Frente una concesión inédita para los agroexportadores como el «dólar soja» y el creciente riesgo de un cisma en la oposición.

Es un escenario aún improbable, como cualquiera que contemple la continuidad en el poder de un gobierno con tan magros resultados económicos y sociales, en un mundo post-pandemia donde todos los oficialismos pierden. Pero para un próximo lustro que todos imaginan conflictivo, en buena medida por los sacrificios que exige el propio pacto con el Fondo a la sociedad, y con la zanahoria que ofrecen el gas del Sur y el litio del Norte, el establishment local y los inversores extranjeros empiezan a valorar más la gobernabilidad. Eso los hace desconfiar de las promesas de shock de Mauricio Macri, en cuyo mandato además fueron muy pocos los empresarios que ganaron dinero y demasiados los que fundieron, se achicaron o incluso fueron procesados y presos por haber pagado coimas.

El mayor atractivo de Massa para los dueños del dinero, sin embargo, no es ese pragmatismo que le permite abrazarse sin tapujos a la ortodoxia (ayer el semanario conservador británico The Economist lo definió como «lo único que se interpone entre la Argentina y el caos») sino la garantía que pueda darle a su gestión Cristina Kirchner. En primer lugar por los votos -imprescindibles para llegar- pero sobre todo por los silencios, indispensables para sostenerse. Un apoyo tácito que pareció empezar a quebrarse con el tweet donde la vice le reclamó más atención a la situación de las familias indigentes, pero que por ahora se mantiene y que entusiasma especialmente a la administración de Joe Biden.

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