miércoles 12 de diciembre

Argentina es tierra infértil para un Bolsonaro

Después del triunfo de Jair Bolsonaro en Brasil es inevitable que nos preguntemos si es posible que un fenómeno similar se reproduzca en la Argentina. Pienso que no y justifico mi opinión con el análisis de los elementos coyunturales y el repaso de aspectos culturales.

En Brasil se superpusieron y reforzaron cinco condiciones críticas. Primero, la crisis institucional que terminó con la destitución de Dilma Rousseff . La centroderecha impulsó su salida con la confianza de que llevaría a terminar con tres lustros de gobierno del Partido de los Trabajadores (PT). A pesar de que se creyeron una suerte de mencheviques que llegarían al poder imponiendo sus bondades frente a un “sistema corrupto”, fueron los bolcheviques los que se apoderaron del poder y del giro político.


Segundo, la crisis del sistema de partidos, que lleva años de gestación, mostró los límites del otrora alabado “presidencialismo de coalición”, con el cual se pretendían la moderación, la negociación y el acuerdo. Una mezcla de fragmentación partidista y polarización electoral facilitó la victoria de la alternativa extremista.
Tercero, la crisis económica fue muy intensa. Entre 2014 y 2017 el PBI brasileño cayó un 7,5% después del continuo crecimiento económico desde 2000: el efecto social (empleo, ingreso, pobreza) de ese desplome fue enorme. Cuarto, la inseguridad, producto de la multiplicación de fuentes de violencia desde el Estado y en la sociedad, mostró cifras inéditas. La tasa de homicidios en 2017 fue de 30,8 cada 100.000 personas, lo cual aceleró la participación directa pero infructuosa de las Fuerzas Armadas en la lucha contra la criminalidad. Por último, la crisis del progresismo se evidenció con la ausencia de una autocrítica genuina del PT.

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