Argentina no se alinea con EE.UU. contra Irán y se arriesga a un enojo de Trump

El asesinato de Qasem Soleimani, el líder de la Fuerza Quds (“Jerusalén”) de la Guardia Revolucionaria de Irán, jefe de la inteligencia militar del régimen islamista y, para muchos, número dos de facto del mismo, perpetrado el viernes por drones de Estados Unidos en el aeropuerto de Bagdad, mantiene al mundo en vio ante la posibilidad de una escalada abierta de la violencia en Medio Oriente. La reacción del gobierno de Alberto Fernández, reflejada en un comunicado de la Cancillería, contrastó con la que se habría esperado de la administración de Mauricio Macri y con la que efectivamente expresó Brasil, lo que suma un elemento de incomodidad en la relación Buenos Aires-Washington en momentos en que la Argentina intenta apurar, y busca apoyo para ello, las negociaciones por la deuda.

El texto aprobado por el canciller, Felipe Solá, expresa la “preocupación” nacional por “los recientes acontecimientos ocurridos en Medio Oriente”, a los que, eludiendo mayores precisiones, califica de “eventos violentos protagonizados en un mundo global y consecuentemente hiperconectado (que) tienen el potencial de tener consecuencias directas en todo el planeta”.