Argentina: polarización y «extremo centro»

Argentina es el país en el que cada diez minutos cambia todo y diez años después no cambió nada. A menos de un mes de las elecciones primarias que se realizarán en agosto y sesenta días después de que la ex presidenta Cristina Fernández provocara lo que fue calificado como un «terremoto político» con la designación de Alberto Fernández como candidato a presidente, el panorama no varió cualitativamente. El movimiento en espejo que realizó la coalición oficial Cambiemos ante la sorpresiva inversión de la fórmula del peronismo (todo el mundo esperaba a Cristina a la cabeza de la lista), fue la elección de Miguel Pichetto. El peronista histórico -jefe del bloque oficialista en el Senado durante los tres mandatos kirchneristas- será candidato a vicepresidente y acompañará a Mauricio Macri en la búsqueda de la reelección. Pese estos bandazos que prometían romper el panorama, la foto de hoy no es muy distinta a la que mostraban las principales fuerzas políticas antes de realizar estos movimientos. Con una diferencia: el cambio profundo y persistente que sí se manifiesta es el marcado desplazamiento hacia la derecha del escenario de conjunto.

Más allá la disputa electoral inmediata que entra en temporada alta y de las polémicas que se acrecentarán en lo que queda de la campaña, hay que determinados «consensos macro» que no cuestionan ninguna de las dos fuerzas que protagonizan la polarización. El primero de ellos es en torno a un factor que determinará la orientación económica en los próximos años: la deuda externa. La deuda fue salvajemente acrecentada durante la administración Macri y coloca al país camino a un default casi asegurado. La posición del macrismo es, lógicamente, cumplir a rajatabla con los acreedores internacionales, pero también para Alberto Fernández y los referentes del flamante Frente de Todos hay que pagar o pagar (aunque proponen una difusa renegociación de tiempos).