Argentina y Japón: cómo explicar la inercia inflacionaria

A pesar de los esfuerzos concertados de los bancos centrales, los objetivos creíbles de estabilidad de precios han demostrado ser esquivos en países como Argentina, donde la inflación está aumentando, y Japón, que no puede sacudir el espectro de la deflación. ¿Qué pueden hacer los gobiernos para influir en las expectativas de inflación cuando las políticas de los bancos centrales resultan insuficientes?

La rigidez de la inflación no deja de desafiar y desconcertar a los directivos de bancos centrales en todo el mundo. En la práctica, ya se trate de alentar un aumento de precios o frenarlo, las autoridades enfrentan el mismo problema.


Tómese el ejemplo de Japón, que experimentó deflación (reducción del nivel de precios) en once de los últimos veinte años. Aunque parece que después de 2016 las fuerzas deflacionarias se calmaron, la inflación estuvo siempre muy por debajo de la meta del 2% fijada por el Banco de Japón, a pesar de sus políticas expansivas.