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miércoles 4 de agosto de 2021
Cursos de periodismo

Así es como algunas personas sostienen un amorío secreto durante la cuarentena

“Mañana cuando se vaya mi marido te llamo”, me dijo María el domingo a la tarde. Tiene la suerte de que Ariel trabaja en un rubro exceptuado del aislamiento social obligatorio: en Argentina son muy pocas las excepciones para la cuarentena que se impuso desde el 20 de marzo y se va a extender, por lo menos, hasta el 26 de abril. Así que tiene nueve horas por día para hablar con su amante y, ahora, conmigo, una periodista que la contactó por Twitter. A decir verdad, creí que iba a ser muy difícil encontrar gente que me quisiera contar sus historias. Pero María, como el resto de las personas que busqué, quiere hablar del tema. Más ahora, que está encerrada con sus hijos y su marido sin poder ver a Eduardo, su amante hace más de una década y la persona a la que más extraña del mundo previo al encierro.

Estoy desde las once de la mañana colgada al teléfono. Hace poco empezaron las horas en que las personas que me van a brindar testimonio sobre sus amoríos secretos pueden hablar tranquilas conmigo; tienen tiempo limitado. Intento no distraerme con nada, muevo tareas de otros trabajos y me resigno a comer lo más rápido y sencillo de preparar que hay en mi casa. Más tarde la comunicación puede complicarse porque vuelven sus parejas. Siento en una dosis mínima la adrenalina de estar a contrarreloj. Cuando se pone el sol y mis fuentes vuelven a su normalidad, sé que se cerró nuestro portal y me siento a escribir.

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