lunes 16 de mayo de 2022
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Así es como el amor cambia el cerebro

¿Podemos vivir sin amor? Durante muchos años, la neurocientífica Stephanie Ortigue creía que la respuesta era sí. Aunque investigaba la ciencia de las conexiones humanas, Ortigue —hija única, contenta con su soltería tanto en sus veinte como en sus treinta y tantos años— no comprendía bien cuál era la importancia del amor en su propia vida.

“Me decía a mí misma que no estar en una relación me hacía una investigadora más objetiva: podía investigar sobre el amor sin estar bajo su hechizo”, escribe en su nuevo libro Wired for Love: A Neuroscientist’s Journey Through Romance, Loss and the Essence of Human Connection.

Pero luego, en 2011, a la edad de 37 años, conoció a John Cacioppo en una conferencia de neurociencia en Shanghái. Cacioppo, quien popularizó el concepto de que la soledad prolongada puede ser tan tóxica para la salud como fumar, le llamó la atención. Los científicos se enamoraron perdidamente y se casaron. Ella empezó a usar el apellido de él y al poco tiempo se convirtieron también en colegas en la Facultad de Medicina Pritzker de la Universidad de Chicago (donde ahora ella dirige el Laboratorio de Dinámicas Cerebrales), y formaron un equipo tanto en casa como en el trabajo.

nytimes.com  (www.nytimes.com)