Así es la cárcel más agradable del mundo: una isla donde los presos no viven entre rejas

La mayoría de los residentes de la isla de Bastoy, Noruega, se dedican a la agricultura. En su tiempo libre algunos hacen deporte, desde jugar al futbol o al tennis hasta montar a caballo o pescar. Otros quedan para ir a ver una película o disfrutar de un concierto o bien van a charlas y cursos. Sus actividades no son nada fuera de lo común, lo curioso es que todos los habitantes de la isla son presos.

La prisión de Bastoy fue calificada por World Economic Forum como la cárcel más agradable del mundo. En ella no hay rejas; los presos viven en viviendas compartidas, con habitación privada. Así, visten con sus propias prendas y, a excepción de una comida al día, se cocinan para sí mismos.