lunes 20 de marzo de 2023
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Así fue como una ciudad de Ohio logró que la gente se comiera sus sobras

Jennifer Savage estaba buscando qué preparar para la cena. En el fondo de su refrigerador, encontró un recipiente de pimientos rellenos. Pimientos rellenos que ya llevaban mucho tiempo ahí. Se lamentó e hizo lo que millones de estadounidenses hacen todos los días, sin pensarlo dos veces: tiró la comida echada a perder a la basura.

Su hija, sentada cerca de ahí, rompió en llanto.

Riley, que en ese entonces estaba en el cuarto grado de primaria, había aprendido en la escuela que hay gente que no tiene nada que comer. También aprendió sobre el impacto del desperdicio de alimentos en el planeta: cuando la comida se pudre en los vertederos genera metano, un gas de efecto invernadero mucho más potente que el dióxido de carbono. Ver a su madre tirar a la basura una de sus comidas favoritas la ayudó a comprender estos mensajes.

nytimes.com  (www.nytimes.com)