Así justifican los escépticos del coche autónomo que éste no vaya a terminar por completo con los accidentes de tráfico

La idea de que el vehículo autónomo va a diezmar los accidentes de tráfico se ha convertido en un tópico. Lo dicen los fabricantes de coches y de dispositivos (directamente o a través de informes pagados por ellos), nuestra DGT y prácticamente cualquier medio de comunicación. Pero, ¿hay una corriente contraria, alguien que diga que quizá nos estemos pasando un poco con las expectativas? Es mucho más complicado dar con esta línea de pensamiento. Pero no es imposible.

Según los últimos datos de la DGT sobre accidentes de tráfico, casi 4 de cada 10 accidentes mortales se producen por una conducción distraída, 3 de cada 10, por una velocidad inadecuada y algo más de 2 accidentes de cada 10, por conducir después de beber. Hay más causas, pero el sospechoso habitual está clarísimo: el factor humano está detrás de aproximadamente el 90% de los accidentes, según la DGT. Así que sacar el factor humano de la ecuación y sustituirlo por una IA inmune a la distracción, a pisar a fondo y al alcohol debería, a juicio de la DGT, reducir los accidentes. Y reducirlos sensiblemente.


Sobre el papel es una ecuación que funciona: si el 90% del mal viene de un mismo sitio, se elimina la causa y adiós al mal. Sin embargo, no acaba ahí la cosa, pues hay que tener la total certeza de que lo que sustituya en las carreteras al ser humano no va a suponer a su vez otros problemas, o incluso inconvenientes que hoy no conocemos. La pregunta es ¿podemos tener la certeza, con lo que sabemos ahora mismo, de que el vehículo autónomo va a reducir los accidentes en el futuro?