domingo 26 de junio de 2022
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¿Aspirina contra el cáncer? ¿Talidomida para la lepra?: la segunda vida de viejos medicamentos

De cómo un fármaco para tratar la angina de pecho llegó a ser la pastillita azul más famosa contra la disfunción eréctil tiene culpa la casualidad. Serendipias de la ciencia. Fue en los años ochenta cuando la farmacéutica Pfizer empezó a probar las propiedades de un compuesto, el sildenafil, para relajar las arterias coronarias y mejorar el flujo sanguíneo al corazón. Pero los ensayos clínicos estaban resultando un auténtico fracaso y el impacto cardiovascular deseado no aparecía. Hasta que, de repente, los investigadores descubrieron que, entre los efectos secundarios del consumo de sildenafil, algunos pacientes habían reportado erecciones fuertes y persistentes. Se ponía así, sin querer y por carambolas de la investigación, la primera piedra para la futura comercialización de la archifamosa viagra. Era la historia de un fracaso convertido en éxito.

El medicamento abría la puerta a combatir la disfunción eréctil y se convertía, sin saberlo, en el paradigma de una nueva estrategia para probar y ampliar, de forma más ágil, el arsenal terapéutico contra cualquier enfermedad: el reposicionamiento de fármacos —drugs repurposing, en inglés—, que consiste en dar otros usos a medicamentos o moléculas ya conocidas y probadas, con la finalidad de explotar, más allá de su indicación primaria, su potencial terapéutico. Viejos conocidos de la botica, como la aspirina, de uso analgésico, o el antiepiléptico topiramato, ya se están estudiando para otras dolencias.

Recibir la autorización y comercialización de un medicamento o una vacuna lleva entre 10 y 15 años e implica un desembolso de unos 2.500 millones de euros, explican Nuria E. Campillo, María del Carmen Fernández y María Mercedes Jiménez en su libro Nuevos usos para viejos medicamentos (CSIC, 2021). El desarrollo de un fármaco es como una “carrera de obstáculos”, dicen: en la parrilla de salida pueden empezar 10.000 compuestos, pero al final, tras las pruebas y los ensayos para encontrar una diana terapéutica segura y eficaz, solo llega uno. Si es que llega.

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