miércoles 20 de febrero

Atlántida: los despedidos por un directorio invisible

El jefe de redacción de Billiken fue echado mientras su bebé está en terapia intensiva. El empleado de archivo, despedido porque no estaba capacitado para el puesto después de 26 años de trabajo. La subdirectora de Gente recibió el telegrama en medio de una licencia médica. Estas son algunas de las situaciones que no pudieron discutirse ayer, cuando el cuerpo de delegados de trabajadores de Editorial Atlántida tuvo su primer audiencia en la Secretaría de Trabajo luego de los 17 despidos anunciados esta semana. No se presentó nadie del directorio de la empresa sino dos abogados que los trabajadores nunca habían visto y que plantearon un procedimiento preventivo de crisis. En la calle, continúan exigiendo las reincorporaciones. Reflexiones sobre la comunicación, la hipocresía y el poli-odio, en otra escena del fin del periodismo.

El 28 de diciembre de 2018, el jefe de redacción de la revista Billiken, Nahuel Machesich, fue papá. Su segunda hija nació prematura: 30 semanas de gestación y sólo 915 gramos de peso. Hace 45 días que está en unidad de cuidados intensivos en el Sanatorio de los Arcos, en el área de neonatología. Por eso, cuando empezó la primera tanda de despidos en Editorial Atlántida, Nahuel -40 años, 12 en la empresa- pensó que tendrían en cuenta su situación. Su resumen lo dice todo: “No les importó nada”.


Hace una semana llegó a trabajar como todos los días. Se encontró con un empleado del personal de intendencia con una lista en la mano que decía quién podía entrar y quién no. “No me voy a olvidar nunca más esa metodología. Fue muy violento. Ni siquiera, después de 12 años, pude entrar a mi lugar de trabajo a retirar mis pertenencias. Y no sabés lo que generaba esa puerta para quienes sí entraban: un miedo disciplinador”.