lunes 17 de diciembre

Bajo la alfombra del G20 asoma un diciembre más tenso que otros

El papelón de la paritaria mercantil pasó inadvertido frente al de Martín Ocampo y Patricia Bullrich en el Monumental el sábado pero amenaza con tener consecuencias más serias. Apenas se enteraron de que la Cámara de Comercio y la CAME habían firmado con el gremio de Armando Cavalieri una recomposición salarial del 20% en tres cuotas para complementar el magro 25% que habían recibido hasta octubre los empleados del sector, las grandes cadenas de supermercados y de electrodomésticos iniciaron una intifada contra sus representantes en esa mesa y le advirtieron a Dante Sica que no piensan pagar el aumento. Una de las multinacionales del rubro pidió permiso incluso a su casa matriz para iniciar un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC), como hizo Carrefour en abril. Con 1,2 millones de trabajadores en el medio cuyos salarios apenas superan la línea de pobreza para una familia tipo, el problema es quizá el de mayor envergadura que Mauricio Macri decidió patear para después de la cumbre del G-20. Pero está lejos de ser el único.

Como una ironía, una gigantesca efigie sonriente del “Gitano” Cavalieri recibía ayer a los periodistas de todo el mundo que entraban al centro de prensa oficial de la cumbre de jefes de Estado, emplazado en el Parque Norte. Pocos se tomaron el trabajo de averiguar que se trataba del sindicalista que se adueñó del predio gracias a Carlos Menem. Estaban atareados reportando el primer blooper de la inauguración: que el argentino que dio la bienvenida protocolar a Ezeiza al presidente francés, Emmanuel Macron, haya sido un señalero aeroportuario con el mismo chaleco amarillo que vestían los manifestantes que prendieron fuego el Arco de Triunfo y levantaron barricadas en la avenida Champs Élysées la semana pasada. El posterior arribo de Gabriela Michetti, demorada por una zancadilla insólita del canciller Jorge Faurie, no mejoró las cosas: nadie le debe haber contado lo mucho que irrita a los galos que alguien maltrate como ella a la lengua de Victor Hugo.


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