Barcelona 6 – Paris Saint Germain 1: La explicación del fútbol

Los adjetivos se me acaban. También se me acaba, aunque no debiera decirlo, la garganta: ronca, descascarada. Muchas veces me he preguntado por qué el fútbol. A principios del siglo pasado, varios deportes podían haber ocupado ese lugar, el del recreo de miles de millones. Pero fue el fútbol, y las teorías que intentan explicarlo son pobres, peregrinas.

En una noche como la de hoy la pregunta sobra: fue por esto. Por partidos como este. Por este guion imposible, escrito por un guionista torpe que no se priva de usar recursos increíbles; pero que suceden de verdad, en la verdad de esa ficción magnífica. O sea que, de una vez por todas: si alguna vez me olvido y vuelvo a preguntar por qué el fútbol, por favor grítenme: es por partidos como este.


Todos lo saben: el Barcelona había tenido una noche nefasta en París, hace dos semanas, y había perdido su partido de ida 4 a 0. Así que hoy tenía que meter por lo menos cuatro, y no era fácil: nadie, en la historia de la Liga de Campeones, lo había conseguido. El Paris Saint Germain tenía todas las fichas, todas las posibilidades de pasar; no pensaron que los fantasmas de Hillary, del brexit, de Fillon, amenazaban en las sombras.