lunes 22 de octubre

Basta de vender las enfermedades mentales como algo “cool”

Estaba saliendo con un chico nacido en Londres, quien me dijo que Scott y Zelda Fitzgerald eran su pareja favorita. Él era encantador, emocionante y pensaba que me entendía. Su elección de pareja favorita sonaba muy romántica, igual que él.

Sabía quiénes eran los Fitzgerald, claro, pero no conocía bien los detalles de su relación. Ese día, tras acostarme, los busqué en Google: ¿Cuál era el tipo de gran amor que él había imaginado para nosotros?


Zelda Fitzgerald era intensamente glamorosa y hermosa. Scott la llamaba la primera flapper, aquellas jóvenes a la moda de los años 20. Ah, y también resulta que tuvieron una relación turbia destruida por infidelidades y consumo excesivo de alcohol: su “historia de amor” terminó con la muerte de ella debido a un incendio en el hospital psiquiátrico donde estaba internada. Era esquizofrénica y pasó sus últimos años en un hospital.

¿Así era como él me veía? Yo tenía depresión clínica, no esquizofrenia.

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