«Baterías» para hacer funcionar una ciudad

¿Qué tal que se necesitara una batería realmente grande, lo suficientemente grande como para hacer funcionar a una ciudad?

Es una pregunta que los inventores se han hecho durante décadas. Nadie quiere que el refrigerador o el hospital funcionen de manera intermitente cuando suba la demanda o la planta eléctrica necesite reparaciones.


Pero resulta que es una pregunta sorprendentemente difícil de responder. Ahora, con el crecimiento de las fuentes de energía verdes como la solar y la eólica, la necesidad de almacenamiento eléctrico a escala industrial se está volviendo cada vez más vital para asegurar que haya electricidad incluso después de que se ponga el sol o la brisa desaparezca.

Usualmente (pero no siempre), es poco práctico conectar suficientes baterías tradicionales en serie —aquellas que funcionan con reacciones químicas, como las usadas en detectores de humo y autos eléctricos— para realizar tales labores; en vez de eso, se ha recurrido a la creatividad. Los técnicos han podido aprovechar una veintena de fuerzas y estados físicos como temperatura, fricción, gravedad e inercia para mantener la energía almacenada para su liberación posterior.