viernes 2 de diciembre de 2022
Cursos de periodismo

Beso, beso con lengua, «sexting», pensar en otro: ¿qué es exactamente una infidelidad en el siglo XXI?

Pocas personas en España han sido ajenas al conflicto entre Íñigo Onieva y Tamara Falcó en estos últimos días. Un vídeo del primero besando a otra mujer empañaba la noticia del compromiso matrionial de la pareja y desembocaba finalmente en ruptura. Antes de que este admitiera la veracidad del vídeo, los periodistas preguntaban a Tamara Falcó si ella perdonaría o no una infidelidad. La respuesta era inequívoca: «¿Pero estáis locos?». Esta respuesta aparentemente incontestable puede serlo para muchas personas pero para otras muchas quizá tenga más posibles puntos de vista porque la idea de lo que se considera infidelidad y, dentro de ese término, en qué circunstancias es imperdonable, es muy relativa.

Ellos son solo la última pareja de famosos que se han visto envueltos en este debate sobre cuáles son los límites de una infidelidad. Solo unos días antes lo ponía en la palestra el caso del líder de Maroon 5, Adam Levine, que negaba haber sido infiel, pero reconocía haber cruzado una línea con el envío de mensajes de tonteo con otras mujeres. Aunque las redes ardían considerando esto como toda una deslealtad a su pareja.

¿Tenemos todos el mismo concepto de infidelidad? ¿De qué depende? Para empezar, del concepto de pareja que va indisolublemente unido al de «monogamia» que como bien explican los sociólogos Yuliuva Hernández García y Víctor Pérez Gallo en su paper Un análisis feminista de la infidelidad conyugal (Critical Journal of Social and Juridical Sciences), quienes a su vez mencionan nada menos que a Frederich Engels y su célebre El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, no existió siempre. “Los único objetivos de la monogamia abiertamente proclamados por los griegos fueron el triunfo de la propiedad privada sobre la propiedad común primitiva, originada espontáneamente, la preponderancia del hombre en la familia y la procreación de hijos que solo pudieran ser de él y destinados a heredarle. De ninguna manera la monogamia fue fruto del amor sexual individual, siendo el cálculo, ahora como antes, el móvil de los matrimonios». Además en este papel los autores resaltaban: “La infidelidad conyugal ha sido un proceso histórico y socialmente construido en el contexto cultural del patriarcado con implicaciones diferentes para mujeres y hombres”. ¿Juzgaríamos igual este caso si fuera Tamara Falcó la que sale en las imágenes besando a un desconocido en una fiesta.

smoda.elpais.com  (smoda.elpais.com)