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miércoles 28 de julio de 2021
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Biden puede ayudar a que los países pobres accedan a la tecnología para la fabricación de vacunas contra la covid-19

He recibido mi primera inyección de vacuna contra la Covid19 en Manila, obtenida de la limitada cantidad de dosis de AstraZeneca que ha llegado al mundo en vías de desarrollo. Como persona mayor, soy parte del llamado sector prioritario elegible para recibirla en Filipinas, un país en el que menos del 0,3% de la población ha sido totalmente vacunada (contra el 32% en los Estados Unidos). Soy uno de los afortunados.

En todo el mundo se han administrado hasta el lunes más de 1.160 millones de dosis de la vacuna Covid. Más del 80% han ido a parar a personas de países de renta alta o media-alta y solo el 0,2% a las de países de renta baja como Filipinas. En la actualidad, India está sufriendo un aumento devastador del virus, con más de 350.000 infecciones y 3.000 muertes diarias registradas en los últimos días. (Lo más probable es que estas cifras infravaloren el alcance total del horror). Sólo el 2% de su población está totalmente vacunada. Aunque el reciente despliegue de ayuda a la India por parte del Presidente Biden es encomiable, los nuevos suministros y los 60 millones de dosis potencialmente estropeadas de la vacuna de AstraZeneca no resolverán el problema.

El 23 de abril, un grupo de 24 ONG, entre las que se encuentran la Citizens Trade Campaign y la Association of Flight Attendants-CWA, emitieron una petición en la que pedían al Sr. Biden que adoptara una posible solución: respaldar la suspensión temporal de un conjunto de disposiciones sobre propiedad intelectual que impiden el acceso de los países en desarrollo a la tecnología necesaria para que sus propias versiones de las vacunas Covid-19 fabricadas en Occidente estén disponibles lo antes posible.

sinpermiso.info  (www.sinpermiso.info)