20.3 C
Buenos Aires
viernes 23 de abril de 2021
Cursos de periodismo

Blas Eloy Martínez escribe un obituario a 10 años de la muerte de su papá Tomás

Tomás Eloy Martínez amó escribir más de lo que amó a cualquier otra cosa o persona. Nació en 1934 y descubrió muy pronto en su vida que narrar era su forma de alcanzar la felicidad. Esto sucedió de manera azarosa, como suele ocurrir en las historias imaginadas. Cuando Tomás tenía 7 años su madre lo puso en penitencia encerrándolo en un cuarto. Ahí había un album de estampillas. Cuando abrió ese libro, el niño Tomás descubrió que podía viajar en el tiempo y en el espacio recorriendo el mundo a través de las imágenes. También descubrió que podía tomar nota de esos viajes con mucha facilidad y que aquello que quedaba impreso en las hojas de su cuaderno era bastante parecido a lo que podía llegar a escribir su amado Julio Verne. Así supo que podía escribir y que quería ser escritor. Su madre y su padre no se opusieron. Sin embargo, no fueron el sostén emotivo que cualquiera esperaría por parte de sus progenitores. Su padre estaba más ocupado en castrar gatos que en ocuparse de sus hijos. Y su madre no era muy devota de las demostraciones de afecto. “Esas no son cosas de hombres”, le decía su madre Lilia a su hijo. Eso según el escritor Tomás. Porque las historias que contaba sobre su vida, eran continuamente puestas en duda. Según él, había sido un gran jugador de rugby, se había licenciado a los 21 años en letras y había rechazado a la actriz Anna Karina. Sin embargo, no hay fotos de él como jugador y la destreza que demostró en su vida para los deportes hacen impensable esa ilusión. Tampoco hay papel o certificado que dé crédito del título supuestamente otorgado por la Universidad Nacional de Tucumán. En su defensa, se puede decir que al ya reconocido escritor le gustaba exhibir su Doctorado Honoris Causa de la universidad de su provincia, olvidando que Diego Armando Maradona también tiene uno y de una universidad aún más prestigiosa. Quizá lo de Anna Karina tenga algo de veracidad, si se toman en cuenta las diversas aventuras amorosas que el escritor desplegó en su vida, haya o no estado en pareja. Sin embargo, lo que lo hacía único era su capacidad de lograr que uno eligiera creer esas ficciones como verdaderas. Porque sus historias siempre superaban la probable verdad.

medium.com  (medium.com)