domingo 23 de septiembre

“Blockchain” es un arma letal contra los malos jefes

Los jefes están contra las cuerdas. Sobre todo, los malos jefes. La culpa de esta pérdida de autoridad la tiene la fuerza imparable de los freelances, que por decisión propia o por necesidad han construido nuevos modelos de trabajo en los que no temen a las jerarquías porque son ellos los que tienen la sartén por el mango. Fernando Polo, CEO de Good Rebels, lo ve así de claro: “Cuando trabajas sin ataduras, los malos jefes se van por el desagüe”. En su opinión, si un profesional independiente trabaja en varios proyectos, llegado el momento rechazará aquellos en los que no se siente a gusto por el trato recibido por los directivos, dado que, entre otras cosas, no necesita “aguantar a nadie” por estar pendiente de una indemnización que perdería si abandona voluntariamente la empresa.

Cuando esta fuga del talento externo se convierta en algo recurrente por culpa de esos malos jefes, las compañías deberán plantearse si conviene tener en plantilla a esos mandos que entorpecen la buena marcha del negocio. Y más ahora que las cifras desvelan que cada vez habrá menos asalariados con jornadas de 9:00 a 18:00 y más colaboradores dispuestos a trabajar para terceros, pero con sus propias reglas y centrados en la consecución de objetivos sin calentar la silla. Según un informe de LinkedIn, si en 1989 los freelances representaban el 6% de la fuerza laboral de Estados Unidos, en 2020 este porcentaje habrá aumentado hasta el 43%, una tendencia al alza que se está replicando en otros países y de la que ya han tomado nota los responsables de Recursos Humanos. De hecho, el 61% de empresas de todo el mundo está planeando sustituir al menos una tercera parte de sus puestos de trabajo permanentes por “freelances, trabajadores gig y profesionales independientes”, como destaca un estudio de Randstad realizado entre más de 700 compañías de 15 países.


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