lunes 19 de noviembre

Blockchain: la palabra del año

Hay granjeros que se dedican a la cría de gallinas, cerdos y vacas; o a producir leche o huevos que luego venden en el mercado. Néstor Di Bello, un licenciado en sistemas que trabajó toda su vida en empresas en las áreas de tecnología, decidió hace dos años ponerse su propia finca en Buenos Aires, pero de un producto algo menos tradicional: Di Bello tiene una granja de criptonomonedas.

Su proyecto, financiado por un fondo de los Estados Unidos, contempló la instalación de decenas de computadoras en el barrio de Villa Ballester para “minar” distintas monedas virtuales (la más conocida es el bitcoin, pero hay centenares con mercados que se van ampliando) y obtener una ganancia en este proceso.


El empresario viajó por Islandia, Canadá y otras mecas de este rubro para poder armar su negocio. En el camino, estudió en profundidad el potencial del blockchain, la arquitectura de programación que está por detrás de las criptomonedas más conocidas y cuyo potencial excede al mundo financiero. Creada hace apenas diez años, esta tecnología de moda apunta, para algunos expertos, a revolucionar para siempre los negocios que se basan en la provisión de “confianza” (escribanos, abogados, contadores, instituciones en general), pero también el entretenimiento, la política, el sistema financiero y el comercio internacional, entre otras áreas. Los más entusiastas aseguran que no hubo una tecnología con un potencial disruptivo tan elevado desde la masificación de internet, hace ya 20 años.

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