Bob Dylan, ¿el primer nobel del futuro?

Bob Dylan ha ganado el Premio Nobel de Literatura: por primera vez en la historia la gran beneficiada no será la industria editorial sino la discográfica. Las letras de sus canciones han sido recopiladas en algunos volúmenes, pero hay más libros suyos como artista plástico que como autor/escritor/juntapalabras. Esas paradojas y desplazamientos invitan a reflexionar sobre el premio y sobre la literatura a estas alturas del siglo XXI. Digamos: el Nobel de Literatura a Dylan como grieta en un sistema, ¿como síntoma de una transformación?

Como recuerda Kjell Espmark, presidente del Comité Nobel de 1988 a 2005, en su imprescindible El premio Nobel de Literatura: Cien años con la misión (Nórdica), los estatutos remarcan que por “literatura” se entienden “no solo trabajos puramente literarios sino también otros escritos que por la forma de presentarse posean valor literario”. Alfred Nobel probablemente pensara en el ensayo, pero después de Beckett y Darío Fo (quien por cierto murió ayer), que dilataron lo que entendemos por “teatro”; o de Svetlana Alexiévich, que nutre su literatura de periodismo e historia oral; era cuestión de tiempo que se lo dieran a alguien que no fuera estrictamente un “escritor literario”.