miércoles 21 de noviembre

Bolsonaro puede arruinar su mejor oportunidad

Están dadas todas las condiciones para que Jair Messias Bolsonaro sea presidente de Brasil el 28 de octubre. Desde la aprobación de la Constitución de 1988, todos los candidatos que puntearon en la primera vuelta, consiguieron hacerse del poder. Bolsonaro no parece ser la excepción, particularmente porque ahora en el balotaje se medirá con Fernando Haddad, un exministro de Luiz Inácio Lula da Silva y exalcalde de São Paulo, quien también está acusado por corrupción y apoyó al chavismo hasta fecha reciente (Bolsonaro también apoyó a Chávez en 1999).

Sin embargo, una vez en el poder, Bolsonaro se arriesga a desaprovechar una oportunidad única: demostrar en la nación más grande e influyente de América Latina que ni las prebendas, ni el asistencialismo predicados por los gobiernos de izquierda en la región son el camino para derrotar la pobreza. Ese riesgo es real si el capitán retirado no consigue renunciar a las falsas paradojas que lo han traído hasta aquí. Una de ellas es contraponer las libertades económicas a las libertades civiles. La principal función social del crecimiento económico y de un Estado eficiente es justamente la de permitir la vigencia y fortalecimiento de las minorías y los grupos más vulnerables.


De no lograrlo, esas mismas minorías que hoy desprecia, tienen la capacidad para organizarse, como ya lo están haciendo, y arruinar la posibilidad de hacer avanzar la causa liberal en la segunda democracia más grande del continente.

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