Brasil: un freno al populismo judicial y un regreso a la Constitución

El presidente del Supremo Tribunal de Brasil (STF), José Antonio Dias Toffoli, llegó al cuerpo en septiembre de 2009, durante el segundo mandato de Luiz Inácio Lula da Silva. Ese hecho le valió por largo tiempo el mote de “juez petista”, del que intentó en el último tiempo alejarse pero que su voto de ayer seguramente reforzará.

La acusación, sin embargo, será injusta ya que no hizo más que terminar de inclinar la balanza hacia el regreso al imperio de la Constitución después de tres años de populismo judicial. En efecto, fue él quien determinó que la prisión tras condena en segunda instancia es inconstitucional, lo que cambia jurisprudencia mantenida por esa misma corte desde 2016. Para evitarse el compromiso de quedar como el responsable final de la libertad de Lula, sopesó la posibilidad de validar las prisiones tras fallo de tercera instancia, aun cuando faltara la palabra final del propio STF. Con todo, no avanzó por ese sendero peligroso: una práctica es constitucional o no lo es, del mismo modo que no hay mujeres que estén un poco embarazadas.