Buscando vida extraterrestre desde el jardín de casa

En 1999, la universidad de Berkeley (EEUU) abrió al público un proyecto llamado SETI at home (SETI es el acrónimo en ingles de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre) con la siguiente idea: dado que la cantidad de información de radiofrecuencia captada por los radiotelescopios es mucha, cuantos más ordenadores haya procesando estas señales mayor será la probabilidad de detectar ‘mensajes’ procedentes de las estrellas (se cree que las señales extraterrestres podrían llegar a la Tierra de esta forma).

Así que este proyecto lanzó un software que cualquier usuario puede instalar para poner su equipo informático al servicio de esta causa, mientras esté encendido y tenga recursos libres.


¿Por qué se usan radiotelescopios? En general, los expertos buscan información sobre el universo usando los telescopios ópticos.

Pero, en cuanto a la búsqueda de vida extraterrestre inteligente, ha habido una clara tendencia a la observación de ondas de radio, para lo cual resultan necesarias enormes antenas de forma parabólica que reciben el nombre de radiotelescopios.

Estos pueden estar formados por una sola antena, el más grande de este tipo es el RATAN600, con 576 metros de diámetro y pequeños reflectores rectangulares.

Otros, los más potentes, están formados por varias antenas y ocupan grandes superficies. El más grande de ellos es el LOFAR, que cuenta con 25.000 antenas distribuidas a lo largo de varios cientos de kilómetros entre Alemania y Holanda.

Estas gigantes infraestructuras permiten ‘observar’ una porción del cielo en cada momento y son capaces de ‘entender’ una pequeña franja del espectro frecuencial.