jueves 9 de diciembre de 2021
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Caetano Veloso contra la censura

Parece una ironía cabalística que 2017 —año del avance conservador en Brasil y en el mundo— coincida con el 50.º aniversario del Tropicalismo, un soplo de irreverencia y liberación en la cultura brasileña de fines de los años sesenta y que fue encabezado por artistas que aún hoy se mantienen en la vanguardia musical como Caetano Veloso y Gilberto Gil. Según el antropólogo Luis Eduardo Soares, esa corriente de contracultura ayudó a que Brasil se volviera “menos provinciano y racista que hace medio siglo”. ¿Pero podemos en verdad estar seguros de que Brasil ya no es un país atrasado?

Cuando Veloso cuenta en su libro Verdad tropical sobre sus meses preso en los sótanos de la dictadura, describe Brasilia, la capital, como “casi desde siempre el centro del poder abominable de los dictadores militares”. La frase sigue siendo definitoria. Hoy no son los militares, sino los grupos evangélicos y ruralistas –los más fuertes dentro del parlamento– los que han secuestrado la agenda nacional. Y están llevando adelante una especie de contrarreforma. Este año los brasileños hemos visto cómo el gobierno de Michel Temer promovió la disminución de derechos laborales, la flexibilización de reglas de preservación ambiental y de la fiscalización del trabajo esclavo. Pero, en realidad, la contrarreforma va más allá de lo político y económico: es también social, religiosa y cultural. Al contrario de la Tropicália, el soplo es represor y reaccionario.

nytimes.com  (www.nytimes.com)