martes 16 de octubre

Cambiemos, del optimismo a la decepción

Quieren creer. El Presidente da un discurso largo, pausado, argumentado y les vuelve la confianza. No llegan a fin de mes, a duras penas pagan el aumento de las tarifas en cuotas, se vuelven cada día más gasoleros, recortan aquí y allá para no cambiar a los chicos de escuela. Resignados, recibieron ayer a funcionarios y legisladores del Gobierno. Ya no tienen fuerzas ni para el enojo.

El electorado de Cambiemos no entiende qué pasa. Les hablan de algo que pasó en Turquía y en Brasil, de errores propios. Nada les cierra. Están decepcionados. Creían que el cambio era posible. Ven en el barrio obras de infraestructura y avances en materia de seguridad y lucha contra los narcos, pero no toleran vivir en la incertidumbre de la inflación que los carcome un poco más cada día.


Así podría resumirse el timbreo de Cambiemos que ayer encabezaron Mauricio Macri y María Eugenia Vidal, según el sondeo que realizó Infobae entre varios de los intendentes y funcionarios de distinto rango del Gobierno nacional y el bonaerense. “Fue el peor que a mí me tocó”, dijo un secretario. “Valoran que demos la cara, aunque no podemos evitar que nos digan que no van a volver a votarnos”, contó un intendente. Pocos se obligan a un forzado optimismo. “Ya no da”, explican funcionarios que sufrieron en sus propias áreas recortes de presupuesto y personal o -simplemente- la persistente negativa de parte de las altas esferas a escuchar las críticas.

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