lunes 10 de diciembre

Casas particulares: sobre el conflicto en la puerta de Nordelta

En los barrios privados viven miles de personas que no siempre pertenecen estrictamente a la “élite argentina”. No es un mapa sencillo además el de esa élite, que incluye a los countries, aunque también se pueden suponer vasos comunicantes entre Villa Crespo y San Isidro. Sin embargo, cada vez son más. Si a mitad de los años ’90, 1500 personas vivían en countries, hoy son más de 300 mil. Es la historia de una fuga hacia adelante de quienes huyeron de la gentrificación y la inseguridad en pos de una utopía asible de bienestar. Pero lo contrario de los neorrurales que “huyen a la naturaleza” tras las sierras, estas familias “crean una”.

Nos preguntamos qué nuevo contrato social se actualiza puertas adentro, cómo es “vivir afuera” del Estado, donde los servicios son gestionados por los vecinos y su capacidad de pagarlos. ¿Qué es Nordelta? ¿Un Estado a espaldas del Estado creado por el mercado? “¿Cómo vivirán en el country?”, se pregunta gente cuya respuesta ya podría ser: “preguntale a tu amigo, amiga o amigue, no te hagas el que no conocés a nadie”. Políticos, intendentes, futbolistas, jueces, empresarios, dealers, arquitectos, abogados, cineastas, actores, productores, comerciantes, periodistas. En este país de timbas, en esta ruleta donde un 80% se autopercibe de clase media, ya no nos separan cocodrilos y muros de “la vida en un country”. Están ahí, más cerca de lo que decimos. Maristella Svampa escribió Los que ganaron. La vida en los countries y barrios privados, se filmaron películas también (Las viudas de los jueves, Una semana solos) en la última década. Es un género que completa la fascinación por el Conurbano. La instalación de estos barrios profundiza contrastes e impacta en el ambiente de las zonas, porque asume privilegios desmedidos en el uso de recursos o devora humedales.


El ciclo evolutivo de las clases medias acaso sea la tendencia a terciarizar todo: nos limpian la casa, nos pasean a los perros, tenemos prepaga y home banking, no hacemos filas, usamos Rappi. Privatizar la vida. La década anterior midió su ganancia en la accesibilidad a ese mismo proceso. Consumo y derechos humanos. Estos años de “grieta” y crecimiento 0, fortalecen una tendencia violenta de defensa de la desigualdad. Menos de lo mismo.

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