Casco y guantes: Sandleris entrega brecha para que la transición no dispare una híper

Después de haber bajado sus históricas banderas contra lo que antes definía como “represión financiera” y de haber abrazado los controles de cambios casi con nostalgia ochentista, el presidente del Banco Central empezó a pertrecharse para las que prometen convertirse en las seis semanas más desafiantes de su carrera. Los fantasmas para la transición son tan amenazantes que si Guillermo Moreno fuera hoy algo más que una caricatura de sí mismo, Guido Sandleris no descartaría incorporarlo a su staff, casco y guantes incluidos. Tanto relajó sus límites teóricos que de la ortodoxia ditelliana de Mariano Flores Vidal pasó al extremo opuesto: acaba de incorporar como asesor especial en el área de Exterior y Cambios a un antiguo técnico de carrera que el heterodoxo Alejandro Vanoli designó como gerente general en 2014 y que Federico Sturzenegger jubiló anticipadamente en 2016.