martes 30 de noviembre de 2021
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Caso AMIA: un submundo de mentiras, espías y pecados

De todas las afirmaciones del juez Rodolfo Canicoba Corral sobre la denuncia del fiscal Alberto Nisman contra Cristina Kirchner por el acuerdo con Irán, hay una que los funcionarios y medios de comunicación oficialistas pasaron por alto: el de Nisman es un ejemplo de cómo funcionaría la Justicia si se les otorgara la dirección del proceso a los fiscales.

La alusión de Canicoba a la reforma del Código de Procedimientos puede convertirse en regla universal: el kirchnerismo suele dañarse con instrumentos que él mismo ha construido. Nada que sorprenda. Para ese grupo humano la incoherencia no tiene secretos. Es la conclusión principal, acaso la única definitiva, que se puede inferir de la gravísima imputación de Nisman.

El principal desafío que el fiscal tendrá hoy, cuando justifique su escrito ante la Comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados, será demostrar que el Gobierno acordó con el régimen de Mahmoud Ahmadinejad el levantamiento de las alertas rojas de Interpol contra los iraníes acusados por el atentado terrorista. Quien fue secretario general de Interpol cuando se firmó aquel memorándum, Ronald Noble, aseguró que Héctor Timerman siempre aclaró que el pacto no implicaba anular esos pedidos de captura. Noble fue más lejos. Dijo que Nisman miente.

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