martes 14 de agosto

Caso Ciccone: los cinco interrogantes que todavía siguen irresueltos

La condena a Amado Boudou es un buen paso en la senda correcta. Es bueno porque se basa en un cúmulo de evidencias y testimonios, aunque también queden abiertos varios interrogantes sobre la ruta del dinero y los roles de Néstor y Cristina Kirchner en la trama. Pero más aún porque el tribunal ordenó su arresto y su traslado inmediato a una cárcel. Ese es, ni más ni menos, uno de los grandes “secretos” que explican la contundencia que registra desde hace años el Lava Jato, en Brasil.

En Brasil, los fiscales concluyeron que el riesgo real de terminar en una celda es una de las herramientas más eficaces con que cuentan para que confiesen los sospechosos y se vuelquen al régimen de la delación premiada. Ya sea durante el proceso -con las prisiones preventivas- o más aún tras la condena.


Con sus diferencias, esto mismo es lo que se ve en la causa derivada de los cuadernos de la corrupción en los últimos días. Grandes empresarios que jamás, ni en sus peores pesadillas, imaginaron dormir en prisión meditan si deben callar y seguir tras las rejas o confesar.

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