martes 16 de octubre

Celular, TV, notebook: por baja de impuestos e ingreso de productos importados, la electrónica argentina se abarató 25%

En pleno debate sobre esa pesada mochila llamada “costo argentino” y en momentos en que el problema de la presión inflacionaria complica a la gestión macrista, hay un sector que está pudiendo salir bastante airoso: el de la electrónica.

Durante años, adquirir un celular, un televisor o una computadora en el mercado interno era considerado, a ojo de economistas y expertos en consumo, un “mal negocio”.


Sucede que la Argentina lideraba cómodamente y con mucha holgura los rankings de precios a nivel mundial para los dispositivos electrónicos, con brechas incluso superiores al 100% respecto de países con economías mucho más abiertas, como Estados Unidos o Chile.

La fuerte carga impositiva, sumada a la ineficiencia estructural que venía arrastrando el sistema de transporte marítimo y terrestre, sumado a las engorrosas trabas para importar productos terminados e, incluso, insumos –como sucedió especialmente en el último tramo del kirchnerismo- conformaban un cóctel que ayudó a posicionar a la electrónica nacional entre las más caras en todo el mundo.

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