jueves 13 de diciembre

Censura de Macri a una ONG venezolana: crónica de un desconcierto

El escenario estaba preparado. Atardecer del jueves pasado, el salón Libertador del Palacio San Martín recibía a invitados especiales para la entrega del undécimo Premio Internacional de Derechos Humanos Emilio Mignone. Funcionarios, cuerpo diplomático, figuras venezolanas, referentes de la sociedad civil y miembros de la familia Mignone asistieron a una ceremonia presidida por el canciller, Jorge Faurie, y el secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj.

El desconcierto fue palpable. Lo que iba a ser una ceremonia con significado político estratégico, terminó en un encuentro efímero, con rostros tensos y la ausencia de Rafael Uzcátegui, el coordinador general del Programa Venezolano de Educación – Acción en Derechos Humanos (Provea), quien había viajado especialmente para recibir el galardón. Una foto de la ocasión, que muestra a Faurie y Avruj flanqueando a Isabel Mignone, da cuenta del espíritu reinante.


Las horas previas habían sido un caldero de negociaciones, denuncias y forcejeos que no excluyeron gritos. Se presentaba como una nueva oportunidad para que el gobierno de Mauricio Macri pusiera en el banquillo de los acusados a su par de Nicolás Maduro, una de las estrategias de política exterior más persistentes de la Presidencia en manos de Cambiemos. Pero un caso inédito de censura por parte de la Casa Rosada a la ONG venezolana homenajeada transformó la oportunidad en otro traspié de la política exterior argentina.

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