«Chalecos amarillos», un movimiento que une a la extrema derecha y a la extrema izquierda

Los brotes antisemitas en los márgenes del movimiento de los chalecos amarillos plantean una pregunta irresuelta desde que las protestas empezaron hace tres meses en Francia y que empiezan a perder fuerza y apoyo popular. ¿Cuál es su ideología? ¿De izquierdas? ¿De derechas? ¿O ni una ni la otra, tal como se autodefinía Emmanuel Macron cuando llegó al poder en 2017?

Para responder a la pregunta, se puede escuchar a los chalecos amarillos en las carreteras y rotondas que ocuparon durante semanas, o leer sus manifiestos. También los mensajes que escriben en Facebook, la plataforma privilegiada para transmitir sus consignas, convocar manifestaciones o lanzar vídeos que acaban siendo virales.


Otra opción: observar los estudios demoscópicos y sociológicos que ofrecen indicios sobre quiénes son y cómo piensan estos franceses que el pasado noviembre empezaron a protestar contra el aumento del precio del carburante y acabaron causando la mayor crisis del mandato de Macron. En las presidenciales de 2017, según un sondeo publicado al inicio del movimiento, un 42% de los chalecos amarillos votaron a Marine Le Pen, líder del Reagrupamiento Nacional, heredero del viejo partido de la extrema derecha Frente Nacional. Un 20% optaron por Jean-Luc Mélenchon, líder de la formación de izquierda La Francia Insumisa.