lunes 19 de noviembre

Chavismo: entre la renovación y las rupturas internas

A pesar de los ataques de la mayoría de los gobiernos de América Latina, del activo trabajo del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, y de águilas y halcones norteamericanos, de la injerencia y de las sanciones de gobiernos de Europa, el gobierno venezolano hoy se muestra estable en el poder. Surfea olas difíciles como la hiperinflación, la paralización parcial de su industria petrolera y periodos de violencia callejera que duraron meses.

Por su parte, la oposición -que viene de abstenerse en las presidenciales de mayo- luce ausente del espectro político nacional. Muchos de sus líderes están en el exterior y no se sabe bien por qué ni hasta cuándo. Parecen haber agotado sus municiones políticas. Además, se alarga su espera de acciones radicales del gobierno norteamericano, como por ejemplo un embargo petrolero o una intervención militar. De hecho, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, declaró a principios de junio: «Tenemos los votos para suspender a Venezuela de la OEA». Sin embargo, no lo logró, lo que evidencia ciertas debilidades de Estados Unidos para imponer su política en torno a Venezuela.


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