Chile: arenas movedizas en los cimientos del alumno ejemplar

Las estimaciones de crecimiento de la economía de Chile para 2019 realizadas el Ministerio de Hacienda de aquel país prevén un aumento del 2,6 por ciento del Producto Interno Bruto. El dato, sin ser fulgurante (la economía mundial crecería algo más del 3% en el mismo período), contrasta con el crecimiento anémico de la economía brasileña, la contracción argentina, con crisis de deuda, o la crisis presupuestaria que motivó a Ecuador a recurrir al Fondo Monetario Internacional, desatando una rebelión en las calles. La pobreza sigue descendiendo, y la medición que, según su propia canasta, alcanzaba a casi el 40% de la población al regreso de la democracia, hoy es menor al 8%. El salario mínimo es uno de los más altos de Sudamérica y el salario real se mantiene en alza.

Si los números parecieran dar la razón al presidente Piñera en aquello de que «Chile es una isla de estabilidad en una región convulsionada», ¿qué pasó entonces en Chile? ¿cómo es que estos números correlacionan con las protestas masivas y las imágenes de violencia urbana que llegan desde Santiago?