Ciudades fantasma: el dilema de volver a vivir cerca de Fukushima

El 11 de marzo de 2011, miles de personas de la prefectura de Fukushima abandonaron sus hogares, trabajos y escuelas tras el devastador terremoto y tsunami que provocaron un accidente nuclear en una planta nuclear. Seis años después son muy pocos lo que volvieron a su casa, y en su lugar dejaron pueblos fantasma donde los estremecedores signos de su partida subsisten bajo una gruesa capa de polvo.

Tomioka, poco más de diez kilómetros al sur de la planta nuclear Fukushima Daiichi, antes del accidente era el hogar de 15.830 personas. Tuvieron que irse a las corridas. En el restaurante de comida ramen del centro del pueblo, los platos quedaron en la bacha sin lavar.


Algunas localidades, como Futaba, a unos seis kilómetros de la planta nuclear, probablemente nunca sean reocupadas. Por sus calles desiertas, entre dibujos de chicos olvidados en el piso y mobiliario de oficina abandonado se percibe una insondable sensación de pérdida y devastación.