miércoles 20 de febrero

Clima destituyente en la Corte

“Si me voltean en un día, en un mes o en un año, hay cosas que les van a resultar más difíciles. Puede ser Ricardo otra vez o puede ser Horacio, pero no van a poder hacer lo que se hizo antes”. La frase que Carlos Rosenkrantz le transmitió en las últimas horas a un político de su íntima confianza muestra hasta qué punto la batalla dentro de la Corte Suprema es abierta y descarnada. El presidente del máximo tribunal no sólo viene de perder una votación 4 a 1 por segunda vez en dos semanas y de resignar poder por decisión de la mayoría peronista. Además, no descarta que la ofensiva continúe y que termine incluso con su desplazamiento del sillón más importante del cuarto piso del Palacio de Tribunales. Todo se define minuto a minuto, en un clima de máxima hostilidad, desconfianza y acusaciones cruzadas.

La salida de Ricardo Lorenzetti de la presidencia de la Corte fue producto de una convergencia que se extendió por un solo acto. Como en Misión Imposible, el mensaje se autodestruyó al instante: el ex rector de la Universidad de San Andrés fue el medio para terminar con un mandato, no el mensaje.


Por eso, hoy en el máximo tribunal se especula con los tiempos que pueden terminar con Rosenkrantz eyectado de la presidencia. Quizás no en la próxima reunión de acuerdos prevista para la semana próxima con el objetivo de definir el temario inicial de 2019. Pero tal vez más adelante, porque todos lo saben: la actual situación no puede prolongarse de manera indefinida.